viernes, 25 de diciembre de 2009

Navidad

Mi madre se ha quedado a dormir en nuestra casa y ya está en la cama. Los demás se han ido hace pocas horas. El comedor, la cocina y las habitaciones están de nuevo arreglados después del feliz desorden de este día. Hemos celebrado la comida de Navidad y alrededor de la mesa nos hemos reunido 13 personas (no soy supersticiosa) de cuatro generaciones. Una alegría. Los niños han seguido la tradición de golpear, cantando, un leño para obtener sus regalos y han recitado sus poemas. Ha habido un brindis especial para Joan, el nuevo miembro de la familia que llegará en enero pero que ya estaba presente entre nosotros en el vientre voluminoso de su madre.

Me he puesto a escribir este post con intención de comentar las tradiciones, de contar porqué yo, de pequeña, celebraba Nochebuena y Comida de Navidad (la Nochebuena, por parte de mi padre madrileño; la Comida, por mi madre, catalana) . También pretendía relatar (para aquellos que no las sepan) las costumbres catalanas para celebrar la Navidad: la del "tió" (el leño) que caga regalos y de sus relaciones con los rituales alrededor del tronco que se hacen en los países europeos; la del "vesc" (el muérdago) que traerá suerte para todo el año; el menú tradicional de la comida navideña. Pensaba igualmente divagar públicamente acerca de cómo los antiguos rituales perviven y se adaptan a pesar de las distintas religiones, a pesar, incluso, del laicismo. O escribir, una vez más, sobre injusticias y reivindicaciones.

Pero lo dejo para otra ocasión. Hoy no tengo ganas de escribir como antropóloga aficionada, ni como activista cibernética, ni como profesora implicada.

Hoy me siento sobre todo hija, madre, abuela, amante, compañera y amiga.

Os mando mi felicitación. Tiene una imagen de Folon y está en las lenguas de todos mis amigos.



Para todos: vida viva, feliz desorden, salud, energía, amistad, amor y paz.
Feliz Navidad.
Y un gran abrazo.

Matilde



3 comentarios:

Inma dijo...

Muchas gracias Mati por tu felicitación y por compartir con nosotros esta parte de tu vida. Tienes una familia estupenda y siempre has hecho lo posible para que se mantenga unida. En esto te pareces a mi madre, el mejor regalo de Navidad que le podemos hacer es el estar todos juntos, y este año, una vez más lo ha conseguido (eramos 25). Un abrazo muy fuerte para todos.
Inma

Jaime dijo...

¡¡Ay Matilde!!

Con estos comentarios haces que las Navidades sean un regalo de los dioses. Quizás, los que no consideramos las Navidades de esta manera tengamos una venda en nuestros ojos y no sepamos apreciar lo que de verdad importa: la vida, la salud, la familia, los amigos, etc...
¡¡¡Que seas muy feliz!!!!
Jaime.

Matilde dijo...

Queridos InmayJaime, sin ser ningún regalo de los dioses (no existen), este día fue especial y quise reflejarlo en el post. Si me conocéis- al menos eso parece- ya sabéis que no siempre he tenido sentimientos agradables en Navidad. Creo que los he recorrido todos: compromiso forzado, rechazo, neura, paripé, huída...pero, con el tiempo he empezado a apreciar la economía psicológica de los rituales: nos ayudan a encontrarnos sin tener que pasar largo tiempo negociando y cuadrando disponibilidades cual imposibles sudokus.

Este año hubo una conjunción favorable que quizá no se repita. Por eso fue un día especial, así lo viví y así lo escribí.

Un abrazo y muchísimas gracias por alimentar de nuevo mi blog con vuestros comentarios