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martes, 14 de abril de 2009

14 de abril. Homenaje


En este 78 aniversario de la proclamación de la República en España , mi personal homenaje es hacia mis compañeros de profesión: los maestros y maestras republicanos que trabajaron por una escuela pública, laica, gratuita e igualitaria y que murieron o fueron depurados solo por eso.

Hay una serie de documentos en YouTube que son muy instructivos (y escalofriantes) para comprender la magnitud de lo que la II República quiso y empezó a hacer en materia de educación y cómo la dictadura de Franco cercenó este proyecto, asesinando reprimiendo o , en el mejor de los casos, impidiendo trabajar a los maestros y maestras que habían creído en él. Fueron el colectivo de funcionarios más castigado por la represión - se habla de 500 fusilados y unos 25.000 represaliados- porque los vencedores de la Guerra Civil sabían que aniquilando y amordazando a los maestros quebraban la espina dorsal de la escuela laica, libre y ciudadana.

  • Documentos Vídeo:

  • Prensa:

  • Libros:

  • Literatura y Cine:

Relato: La lengua de las mariposas. En el libro ¿Qué me quieres, amor? de Manuel Rivas. En mi opinión, es uno de los cuentos que mejor y más cruelmente refleja la soledad del trabajo de un maestro republicano en una escuela rural.



  • Historia, reflexiones, la República hoy:




¡Salud y República!





martes, 2 de diciembre de 2008

Memoria histórica: La Fundación Sierra Pambley


La semana pasada estuve en León, invitada por la Fundación Sierra Pambley para colaborar en un seminario sobre "La enseñanza del español para niños y adolescentes: perspectivas de trabajo". En otro momento ya comentaré mi aportación a este encuentro. Hoy únicamente quiero compartir mi descubrimiento de la historia y de la trayectoria de esta Fundación.

La Fundación Sierra Pambley es una institución fundada en 1885 en Villablino (León) por un rico ilustrado leonés, Francisco Fernández-Blanco y Sierra-Pambley y otros tres prestigiosos intelectuales liberales españoles de aquella época, nada menos que Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Manuel Bartolomé Cossío.

Es posible que para los colegas extranjeros que lean este post, estos nombres que cito no tengan mucho significado. Pues bien, os cuento que los dos primeros personajes nombrados fueron - con Nicolás Salmerón y Joaquín Costa, entre otros- los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza. Y este nombre quizá sí que ya tenga un poco más de significado para los colegas de allende las fronteras. Recordemos, y no nos cansemos de recordar, que, a finales del siglo XIX, estos intelectuales habían sido apartados de sus cátedras en la universidad por sus ideas progresistas, liberales y contrarias a los dogmas de la iglesia católica. Esta es la razón por la que en 1876 fundaron la Institución en la querían avivar y estimular, al margen de las doctrinas, en aquel momento oficiales e ineludibles, del Estado y de la susodicha y omnipresente Iglesia, una tarea educativa basada en el conocimiento científico y la práctica de la observación-reflexión sobre la realidad. Creían profundamente en la democratización del saber, la necesidad de popularizar la educación, privilegio entonces reservado a las elites, y en el valor de la instrucción para promover cambios sociales. Hoy día sabemos muy bien que tener la información equivale a tener el poder. Es conmovedor descubrir que estos ilustrados del siglo XIX, aún teniendo parcelas de este poder por su origen social, pusieron su vida al servicio de compartir el conocimiento, es decir, su propio poder.
La Institución Libre de Enseñanza fue durante muchos años, como ellos mismos definen en su web, el "centro de gravedad" de la vida intelectual española; un faro de conocimiento científico; uno de los escasos espacios en los que se podía generar pensamiento libre; una ventana al mundo, que en aquellos años de oscurantismo y provincianismo era una rendija al mundo europeo, al mundo americano, a la modernidad. Un elenco de nombres imprescindibles de la cultura española, intelectuales, poetas, científicos, artistas y políticos, fueron colaboradores o alumnos suyos: Pérez Galdós, Gabriela Mistral, Emilia Pardo Bazán, Azorín, Ramón Pérez de Ayala, Eugeni d'Ors, Unamuno, Manuel Machado, Antonio Machado ("...hay en mis venas gotas de sangre jacobina..."), Juan Jiménez, Ramón y Cajal...

La Fundación Sierra Pambley se unió a esta iniciativa educativa desde muy pronto, ya en 1885, creando en las provincias de León y Zamora diversas escuelas, granjas-escuela; escuelas de Formación Profesional; escuelas para niñas; bibliotecas; misiones pedagógicas... hasta que la guerra civil española truncó su trayectoria. En 1938 la fundación pasó a manos de un patronato dependiente del obispo de León. Sus maestros fueron depurados y dos de sus responsables-Nicóstrato Vela y Pío Álvarez- fusilados.

En 1979, la Fundación recuperó su legitimidad y pasó de nuevo a un patronato que es fiel a los principios que orientaron su acción fundadora. En este enlace podéis ver sus proyectos actuales.
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Veo que me ha salido un post demasiado largo. Lo doy por bueno si sirve para dos fines igualmente importantes:
Uno, dar a conocer o recordar una parte de la memoria histórica de este país con amnesia crónica.
Dos, agradecer públicamente a la Fundación su invitación a participar en las jornadas.

En los inicios de este Siglo XXI, todavía quedan en este país anchas zonas de sombra fundamentalista y la iglesia continúa dando su sacrosanta tabarra porque no se resigna a perder espacios de poder. Sigue siendo importante reivindicar la obra y la vida de todos aquellos que la dieron por un hermosísimo proyecto que, visto en perspectiva, todavía emociona y estremece: el proyecto de hacer posible el derecho universal a una educación laica , científica y de calidad.

sábado, 30 de agosto de 2008

"Los girasoles ciegos", memoria de los derrotados

No he tenido la costumbre, hasta ahora, en este blog, de opinar sobre mis lecturas. Hoy hago una excepción y aprovecho el estreno de la película del mismo título para hablar y recomendar el libro en el que se basa. Lo leí hace unos dos años y desde entonces no he leído nada mejor en el ámbito de la literatura escrita por autores españoles.

La obra consta de cuatro narraciones breves, independientes una de otra, pero cruzadas por algún personaje común. Su escenario es una época concreta de la historia de España: los primeros años de la posguerra. Son cuatro historias durísimas que nos devuelven las voces de los vencidos, los derrotados, los humillados y constituyen un magistral testimonio de los años atroces que prolongaron la Guerra Civil. Su autor, Alberto Méndez, ganó con esta primera y única obra (pues murió meses después) el Premio de la Crítica en narrativa castellana 2004 y el Premio Nacional de Literatura 2005.

Los girasoles ciegos es un bellísimo y terrible homenaje a la memoria de tanto y tanto miedo, durante tanto tiempo silenciado. Un libro intenso, escrito en una prosa afilada, precisa y poética como un bisturí. Leedlo. No os dejará indiferente.

Ahora solo cabe esperar que la película esté a su altura.


Datos bibliográficos:

Los Girasoles Ciegos
Alberto Méndez.
Ed.Anagrama. Barcelona. 2004

Algunos enlaces que pueden ser interesantes:


Alberto Méndez
El libro
La película

domingo, 17 de agosto de 2008

"Que no murió. Le mataron"


Tres poemas hasta ahora inéditos que Gabriel Celaya dedicó a la muerte de García Lorca. Publicados por el Patronato Cultural García Lorca, han sido leídos hoy en la localidad granadina de Alfacar, para rendir homenaje al poeta en el lugar en el que fue fusilado un 17 de agosto, hace 72 años.


ELEGÍA DEL MUERTO JUVENIL


Has muerto. Y todavía te envolvías
en un aire tembloroso de promesa y sonrisa.
Has muerto. Y todavía tu risa
era un torrente de vida no vivida.

¡Oh corazón, que ligero flotaba
como un niño adormecido
sobre el agua cambiante del momento!

¡Oh corazón, nunca hastiado,
no cargado de dolores y experiencia,
no maduro ya de muerte preparado!

¡Oh corazón, cada día nuevo
como la maravilla de la vida rubia que,
imprevista nace con un rumor de frondas
y carreras y persigue y burla,
escapa y vuelve, y ríe, y tiembla!

Has muerto. Y todavía brillaba en tus ojos
la sorpresa de vivir, de tener un nombre,
un cuerpo, un tiempo, un amor no agotado
para esta variedad de días claros.

Has muerto. Has muerto compañero
y hoy todavía te veo aturdido,
preguntando inocente si es cierto.

Gabriel Celaya. Zaragoza, 1938.

MEMORIA DE FEDERICO

I

Que no murió. Le mataron
Contra la cal de una tapia luminosa
me lo dejaron clavado.
-"Por vuestros padres- decía-.
Y lo dejaron clavado
diez pólvoras asombradas
y una bruta voz de mando.
¡Decidme cómo, decidme,
puede ocurrir tal espanto!
¡Ay, hombres sin nombre y madre!
¡Ay, sal seca y hueso amargo!
Diez bocas estupefactas
y un hombre que estaba al mando.
Nada más ni nada menos.
Sólo un vacío sin llanto.
Y esta rabia que me grita
que no murió; le mataron.

II

¡Ay, Federico García,
quién lo podía decir!
¡Ay, Federico García,
muera la guardia civil!
Lo que en otros no envidiaban
ya lo envidiaban en ti.
Un sepulcro con tu nombre
y una unidad de raíz.
La sangre que se me agolpa
quiere ahora hablar por ti.
Toda la pena de España,
todo este pus de raíz,
y más allá de mi mismo,
el pueblo llora por ti.
¡Ay, Federico García,
muera la guardia civil!

Gabriel Celaya. 1949

RECUERDO A FEDERICO

Recuerdo a Federico,
su corazón que flota como ese niño ahogado
en las aguas desiertas por una tarde lenta,
su corazón sin aire
para el vuelo que, loco, su amor le prometía.

Recuerdo a Federico,
sus mentiras que siempre prefería a las verdades,
sus exageraciones fieramente evidentes,
sus fábulas, su risa
que ponía las cosas en su punto exacto.

Recuerdo a Federico,
su abundancia, su amor que derramaba
generoso, en mil cosas, palabras, animales, niños,
amigos cualesquiera,
relámpagos parados de su pesada noche.

Recuerdo a Federico,
recuerdo que en él pesan ya diez años de tierra,
recuerdo que ha quedado con un boquete seco,
nadie sabe por qué, y eso es lo más terrible,
en un lugar cualquiera, un día que no nombro.

Gabriel Celaya. San Sebastián. 3 de julio de 1947