domingo, 7 de agosto de 2011

Hiroshima y Nagasaki

El 6 y el 9 de agosto recordamos el 67 aniversario de la destrucción de Hiroshima y Nagasaki. Os copio unos pequeños textos de Eduardo Galeano:


"Fotos: Un hongo grande como el cielo

Cielo de Hiroshima, agosto de 1945.

El avión B-29 se llama Enola Gay, como la mamá del piloto.

Enola Gay trae un niño en la barriga. La criatura, llamada Little Boy, mide tres metros y pesa más de cuatro toneladas.

A las ocho y cuarto de la mañana, cae. Demora un minuto en llegar. La explosión equivale a cuarenta millones de cartuchos de dinamita.

Allí donde Hiroshima era, se alza la nube atómica. Desde la cola del avión, George Carón, fotógrafo militar, dispara su cámara.

Este inmenso, hermoso, hongo blanco, se convierte en el logotipo de cincuenta y cinco empresas de Nueva York y del concurso de Miss Bomba Atómica, en Las Vegas.

En 1970, un cuarto de siglo después, se publican por vez primera algunas fotos de las víctimas de las radiaciones, que eran secreto militar.

En 1995, la Smithsonian Institution anuncia en Washington una gran exposición sobre las explosiones de Hiroshima y Nagasaki.

El gobierno la prohíbe

El otro hongo

Tres días después de Hiroshima, otro avión B-29 vuela sobre Japón.

El regalo que trae, más gordo, se llama Fat Man.

Los expertos quieren probar suerte con el plutonio, después del uranio ensayado en Hiroshima. Un techo de nubes tapa a Kokura, la ciudad elegida.

Después de dar tres vueltas en vano, el avión cambia de rumbo. El mal tiempo y el poco combustible deciden el exterminio de Nagasaki.

Como en Hiroshima, los miles y miles de muertos en Nagasaki son todos civiles. Como en Hiroshima, otros muchos miles morirán después. La era nuclear está amaneciendo y una nueva enfermedad nace, el último grito de la Civilización: el envenenamiento por radiaciones que, después de cada explosión, siguen matando gente por los siglos de los siglos.

El papá de la bomba

La primera bomba atómica fue ensayada en el desierto de Nuevo México.

El cielo se incendió, y Robert Oppenheimer, que había dirigido los experimentos, sintió orgullo de su trabajo bien hecho.

Pero tres meses después de las explosiones en Hiroshima y en Nagasaki, Oppenheimer dijo al presidente Harry Truman:

Siento que mis manos están manchadas de sangre.

Y el presidente Truman dijo a su secretario de Estado, Dean Acheson:

Nunca más quiero ver a este hijo de puta en mi oficina.

Albert Einstein por Philippe Halsman

Fotos: Los ojos más tristes del mundo

Nueva Jersey, Princeton, mayo de 1947. El fotógrafo, Philippe Halsman, le pregunta:

¿Cree usted que habrá paz?

Y mientras la cámara hace clic, Albert Einstein dice, o musita:

No.

Según cree la gente, Einstein recibió el premio Nobel por su teoría de la relatividad, fue el autor de la famosa frase: Todo es relativo, y fue el inventor de la bomba atómica.

La verdad es que no le dieron el Nobel por su teoría de la relatividad y nunca dijo la frase ésa. Y tampoco inventó la bomba, aunque Hiroshima y Nagasaki no hubieran sido posibles si él no hubiera descubierto lo que descubrió.

Y bien sabía él que sus hallazgos, nacidos de la celebración de la vida, habían servido para aniquilarla."

Eduardo Galeano, del libro "Espejos. Una historia casi universal" 2008, SXXI. (pp 882-83)

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