martes, 17 de enero de 2012
Por respeto a la memoria histórica
viernes, 23 de diciembre de 2011
Navidad 2011 con villancico laico gitano

¡Vente, amigo!, vamos a ver
al hombre nuevo que va a nacer.
El valor y la fortuna
se pelearán por abrirle la cuna.
Es tan vivo y tan gracioso
que no te acuerdas de ver si es hermoso.
¡Vente, niño!, vamos a ver
a este sol nuevo que quiere nacer.
Vente a ver cómo ha brotado
la llama viva del fuego apagado.
Llorará sin fundamento
y se le olvida cuando está contento.
No comprende el churumbel,
pero tampoco nosotros a él.
¡Vente, prima!, vamos a ver
la luna nueva que empieza a crecer.
Vente a ver como ha salido
la rama fresca del árbol partido.
No podrá ver el futuro,
pero sabrá vivir inseguro.
Será igual que otro cualquiera
pero a su estilo y a su manera.
¡Vente, amigo!, vamos a ver
la fuente clara que rompe a correr.
¡Vente, amigo!, vamos a ver
si el hombre nuevo pudiera nacer
martes, 22 de noviembre de 2011
Bendita música

Nuestro homenaje a la música y a los músicos tiene letra y voz de Joan Manuel Serrat.
Apoyó el arco suavemente entre las cuerdas y atacó con toda naturalidad
Mi, Fa, Mi, Re, Do, Re, Mi, Fa...
Y uno por uno desgranó cada pasaje con preciso y afilado bisturí
Fa, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Re, Mi...
Y contagió a los cuatro vientos
las risas y los lamentos
de la sangre puesta en pie
Sol, La, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Re...
Cual grillo en celo que reclama su pareja señalando: ¡Estoy aquí!
Fa, Re, Si, La,
Fa, Do, Si, La, Sol, Sol, La, Si...
Déjalo todo y sígueme.
Trinaba mágica.
La voz del músico.
Pariendo música.
Música...
Bendita música.
La, Do, Si, Si,
La, Sol,
La.
A consecuencia de una osada pirueta que el intérprete salvó con frialdad
Mi, Fa, Mi, Re, Do, Re, Mi, Fa...
Mi corazón echó a volar como un cometa presintiendo que rondabas por allí
Fa, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Re, Mi...
Y con la angustia y el talento
del último movimiento
anduvo buscándote
Sol, La, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Re...
Y en los impares del segundo anfiteatro te encontró y volvió a por mí
Fa, Re, Si, La,
Fa, Do, Si, La, Sol, Sol, La, Si...
miércoles, 10 de agosto de 2011
Cantar y contar la vida

Autobiografía Urgente. Facundo Cabral. Espérame en el cielo, corazón. Por Fernando G. Lucini. Musicólogo, periodista y escritor. En www.cancioneros.com
Vídeo: entrevista de Jesús Quintero a Facundo Cabral
Más información y artículos: www.cancioneros.com
martes, 21 de junio de 2011
Ay, democracia

con tu disfraz parlamentario,
con tus listas cerradas, tu Rey, tan prominente,
por no decir extraordinario,
tus escaños marcados a ocultas de la gente,
a la luz del lingote y del rosario.
Me gustas, ya te digo, pero a veces querría
tenerte algo más presente
y tocarte, palparte y echarte fantasía,
te toco poco últimamente.
Pero, en fin, ahí estás, mucho peor sería
que te esfumaras como antiguamente.
Los sesos rebozados de delfín
que Franco se zampaba en el Azor
nos muestran hasta qué grado era ruin
el frígido y cristiano dictador.
Fue un tiempo de pololos, tinieblas y torturas...
volvamos al aquí y ahora
donde tú, Democracia, ya sé que me procuras
alguna ley conciliadora,
pero caes a menudo en sucias imposturas,
fealdades que el buen gusto deplora.
Como el marco legal siempre le queda chico,
y a eso el rico es muy sensible,
si tirando, aflojando, empleando un tiempo y pico,
se hace un embudo más flexible,
que tú apañes la ley a medida del rico
al fin y al cabo es muy comprensible.
¿Pero qué hay del que tiene poca voz,
privado de ejercer tantos derechos,
porqué al nudista pones albornoz,
qué hay de los raros, qué hay de los maltrechos?
Y tus representantes selectos, Democracia,
tus güelfos y tus gibelinos,
cada día que pasa me hacen menos gracia,
sus chistes son para pollinos.
A enmendar tus carencias te veo muy reacia
y están mis sentimientos muy cansinos.
Y como ya me aburre decir continuamente
"eso no estaba en el programa"
no cuentes con que vaya hacia ti cuatrianualmente,
no compartamos más la cama,
vamos a separarnos civilizadamente.
Y sigue tú viviendo de tu fama.
Cuando veas mi imagen taciturna
por las cívicas sendas de la vida
verás que no me acercan a tu urna.
No alarguemos ya más la despedida.
lunes, 7 de febrero de 2011
Rap (III) La palabra como arma

Tradicionalmente, los tres rasgos que definen la condición de cantautor son:
- La creación artística: El cantautor es un músico que compone canciones con letras de retrato o denuncia de la sociedad en la que vive. Sus letras están al servicio de la música.
- El lenguaje: El cantautor utiliza un lenguaje popular y directo con alto contenido poético. Muchos ponen música a los versos de los poetas para acercarlos al pueblo.
- Las relaciones con su comunidad: El cantautor es un artista que se erige en portavoz del sentir de su comunidad. Esta, a su vez, le admite y se mira en su obra como en un espejo.
Pues bien, estos tres elementos los podemos encontrar en los cantantes del rap contestatario. Con ello podemos darnos cuenta de cuánta razón tenía Luis Eduardo Aute al calificar a los raperos como los cantautores del siglo XXI.
Mi viaje al mundo del rap me ha permitido verificar este dato con algo de profundidad. Pero al mismo tiempo me ha permitido hacer un descubrimiento sorprendente:
Estos chicos y estas chicas (pues aunque pocas, las hay) que han crecido y permanecido voluntariamente en los subterraneos del sistema, pregonan, como Dylan lo hizo en su día, la verdad de su época que ya no es la nuestra. Con sus capuchas de monjes medievales, son predicadores que desde las catacumbas del asfalto nos fustigan con sus mantras monocordes. Y no para contagiarnos el miedo al milenio, como hicieran aquellos visionarios a las puertas del año 1000, sino para reprocharnos el vacío y el “hambre atrasada” del siglo que empieza.
Además he descubierto que estos raperos son también juglares, herederos de una antíquisima tradición que no han querido aprender en las escuelas - pero que han redescubierto con su rabia- y como tales, nos explican sus cantares de gesta, atando infinitas notas escritas con ira, con urgencia y con alambres de púas. Y son, finalmente, guerrilleros glosadores, luchadores con palabras, que pulen sus rimas urgentes para que sean flechas, lanzas o aguijones
Glosando a Gabriel Celaya, a Miguel Hernández y a Blas de Otero, podemos decir que estos jóvenes están, cuando ya nada se espera personalmente exaltante, palpitando y viviendo más allá de la conciencia, fieramente existiendo, golpeando las tinieblas y afirmando fieramente que las armas son tristes si no son las palabras. En las voces de estos cantautores del siglo XXI sabemos que bajo los adoquines, bajo el asfalto, incluso bajo las cloacas, no está la playa, está la palabra. Sabemos que todavía, y más que nunca, felizmente, nos queda la palabra.
En próximas entradas me propongo sobrevolar el panorama del rap de protesta en español.
Entradas relacionadas en este blog
Rap (I) Un universo de iras y rimas
Rap (IV) En el corazón del imperio



