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viernes, 2 de noviembre de 2012

Yo, profesora de lenguas



Me hicieron esta entrevista en la Editorial Difusión, de la que soy colaboradora. En ella hablo de mis libros, del trabajo con adolescentes, de la motivación, de enseñar lengua con canciones, de los retos de la enseñanza de la cultura, del trabajo que realicé en Bélgica, de Mosaico... en fin, de muchas cosas muy parecidas a las que se tratan habitualmente en este blog y que tienen que ver con la enseñanza de lenguas, es decir, con mi  profesión, con nuestra profesión.

La entrevista me la hizo mi buen amigo Sergio Troitiño y puesto que me gusta como ha quedado ya que -aunque resumida, pues se dijeron muchas cosas más-  refleja bastante bien mis opiniones sobre el tema, he decidido aparcar la vergüenza que me provoca verme grabada y colgarla aquí, tendida al viento, como las palabras que escribo en este blog.



jueves, 12 de enero de 2012

Hijos de Babel



HIJOS DE BABEL
a todos los profesores de lenguas extranjeras dispersos por el mundo

Hay una raza de pontífices
de maestros que tienden puentes entre países
y abren ventanas, voces, vuelos
a paisajes lejanos enseñando pronombres,
verbos irregulares y adverbios de lugar.

Son magos que se sacan un mundo del sombrero
con solo pronunciar una palabra,
humildes sacerdotes que enseñan a sus fieles
a bautizar de nuevo el mundo, a recorrerlo
en las alas de un verbo que hasta ayer no existía.

Son los embajadores mal pagados
de sus países, reyes en exilio
cuyo único poder es enseñar
al que no sabe hablar en otra lengua.
Diáspora didáctica, héroes, jornaleros
del subjuntivo, un día se marcharon
de su lengua natal para enseñarla.

Misioneros sin más dios que un deseo:
el que las gentes remotas consigan conocerse y conversar.
Y para conseguirlo pueden llegar incluso a pasar hambre.
Yo a veces los he visto devorar diccionarios.

Saben que todos somos extranjeros
y trabajan muy duro para que llegue un día
en que nadie lo sea.

Nacieron en la Torre de Babel
y saben que el amor
le debe su existencia a la gramática.

Juan Vicente Piqueras


Conocí este poema porque nos lo recitaron en la inauguración del Encuentro Práctico de profesores de Barcelona. Me gusta muchísimo.
Me gustan algunas de sus metáforas. Es bello pensar que enseñamos a "bautizar de nuevo el mundo, a recorrerlo en las alas de un verbo que hasta ayer no existía" o que trabajamos para que llegue un día en que nadie sea extranjero.
También me gusta que esté dedicado a todos los profesores de lenguas extranjeras dispersos por el mundo y no solo a los profesores de ELE. A veces parece que ignoramos que formamos parte de un colectivo mucho más amplio y que tenemos muchas afinidades con otros colegas de otras lenguas y países que están en situaciones parecidas.

El amor debe su existencia a la gramática, sí, pero la gramática también debe su existencia al amor de aquellos que quieren contar el mundo con pasión.

Gracias, Juan Vicente por regalarnos este hermoso retrato de nuestra profesión.