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jueves, 18 de agosto de 2011

Lorca y su grito hacia Roma


Coincide el 75º aniversario del asesinato de Federico García Lorca con la visita a Madrid del papa Ratzinger. Copio del diario El Público un poema en el que el poeta grita contra la iglesia de su época, alejada del mensaje evangélico y de la vida en general (y tan implicada en el golpe de estado que provoco entre otras atrocidades, su muerte).

Los actuales fastos faraónicos en contraste con la brutal crisis que vive el país; el espectáculo del fundamentalismo católico y las declaraciones intransigentes de la jerarquía católica española y de su prensa ponen de relieve la absoluta vigencia del sobrecogedor poema (oda-diatriba-imprecación, según Ian Gibson) algunas de cuyas frases podrían ser pancartas de los indignados del 15M.


GRITO HACIA ROMA

(Desde la torre del Chrysler Building)

Manzanas levemente heridas
por los finos espadines de plata,
nubes rasgadas por una mano de coral
que lleva en el dorso una almendra de fuego,
peces de arsénico como tiburones,
tiburones como gotas de llanto para cegar una multitud,
rosas que hieren
y agujas instaladas en los caños de la sangre,
mundos enemigos y amores cubiertos de gusanos
caerán sobre ti. Caerán sobre la gran cúpula
que untan de aceite las lenguas militares
donde un hombre se orina en una deslumbrante paloma
y escupe carbón machacado
rodeado de miles de campanillas.

Porque ya no hay quien reparta el pan ni el vino,
ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,
ni quien abra los linos del reposo,
ni quien llore por las heridas de los elefantes.
No hay más que un millón de herreros
forjando cadenas para los niños que han de venir.
No hay más que un millón de carpinteros
que hacen ataúdes sin cruz.
No hay más que un gentío de lamentos
que se abren las ropas en espera de la bala.
El hombre que desprecia la paloma debía hablar,
debía gritar desnudo entre las columnas,
y ponerse una inyección para adquirir la lepra
y llorar un llanto tan terrible
que disolviera sus anillos y sus teléfonos de diamante.
Pero el hombre vestido de blanco
ignora el misterio de la espiga,
ignora el gemido de la parturienta,
ignora que Cristo puede dar agua todavía,
ignora que la moneda quema el beso de prodigio
y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán.

Los maestros enseñan a los niños
una luz maravillosa que viene del monte;
pero lo que llega es una reunión de cloacas
donde gritan las oscuras ninfas del cólera.
Los maestros señalan con devoción las enormes cúpulas sahumadas;
pero debajo de las estatuas no hay amor,
no hay amor bajo los ojos de cristal definitivo.
El amor está en las carnes desgarradas por la sed,
en la choza diminuta que lucha con la inundación;
el amor está en los fosos donde luchan las sierpes del hambre,
en el triste mar que mece los cadáveres de las gaviotas
y en el oscurísimo beso punzante debajo de las almohadas.

Pero el viejo de las manos traslucidas
dirá: amor, amor, amor,
aclamado por millones de moribundos;
dirá: amor, amor, amor,
entre el tisú estremecido de ternura;
dirá: paz, paz, paz,
entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita;
dirá: amor, amor, amor,
hasta que se le pongan de plata los labios.

Mientras tanto, mientras tanto, ¡ay!, mientras tanto,
los negros que sacan las escupideras,
los muchachos que tiemblan bajo el terror pálido de los directores,
las mujeres ahogadas en aceites minerales,
la muchedumbre de martillo, de violín o de nube,
ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,
ha de gritar frente a las cúpulas,
ha de gritar loca de fuego,
ha de gritar loca de nieve,
ha de gritar con la cabeza llena de excremento,
ha de gritar como todas las noches juntas,
ha de gritar con voz tan desgarrada
hasta que las ciudades tiemblen como niñas
y rompan las prisiones del aceite y la música,
porque queremos el pan nuestro de cada día,
flor de aliso y perenne ternura desgranada,
porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra
que da sus frutos para todos.

Federico García Lorca


¡Qué tristeza que haya pasado tanto tiempo y estemos todavía en el mismo punto!


domingo, 5 de junio de 2011

Gacela de amor desesperado



Homenaje a Fecedrico García Lorca en el 113 aniversario de su nacimiento. (Una iniciativa del Facebook de Leer.es)

GACELA DEL AMOR DESESPERADO

La noche no quiere venir
para que tú no vengas
ni yo pueda ir.

Pero yo iré
aunque un sol de alacranes me coma la sien.
Pero tú vendrás
con la lengua quemada por la lluvia de sal

El día no quiere venir
para que tú no vengas
ni yo pueda ir.

Pero yo iré
entregando a los sapos mi mordido clavel.
Pero tú vendrás
por las turbias cloacas de la oscuridad

Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera
y tú mueras por mí.

Federico García Lorca


Discografía de Amancio Prada sobre García Lorca:


Amancio Prada canta a Federico García Lorca (You tube):





miércoles, 16 de diciembre de 2009

Homenaje a la Generación del 27


Me sumo a la convocatoria de Toni Solano para homenajear a los poetas de la Generación del 27 en el aniversario de lo que se considera su acontecimiento fundacional, el Homenaje a Luis de Góngora.

Lo hago con este poema dedicado a Arcos de la Frontera y que fotografié durante un memorable paseo por las blanquísimas y empinadas calles de esta localidad gaditana.


"¿Se cayó, se ancaramó?
Se desdobló en mariposa quieta.
Entre la verdad del agua
y el sueño de la alta cuesta
Arcos, dos arcos, dos alas
Arcos, presto para el vuelo
¿Y el Guadalete?
En el cielo."

Gerardo Diego

En el apartado "El vídeo de la semana" (en la columna derecha de este blog, o en este enlace) también me he sumado al homenaje con el poema"Pequeño vals vienés" de García Lorca. Es la versión de Enrique Morente sobre la música de Leonard Cohen. A mí me pone la piel de gallina.

Blogs que participan (hasta el momento) en el homenaje:


17/12/09


18/12/09


19/12/09


20/12/09


22/12/09




domingo, 5 de abril de 2009

Primaveras (y III)



La Primavera tercera son seis poemas. ¿De quién es cada uno de ellos?
Os propongo una serie de actividades:


Primavera.Poemas

Yo creo que con esta entrada, por este año, ya se cierra el tema de sugerir propuestas para trabajar la Primavera en las clases. Ahora... ¡a vivirla!.
Ya se nota su llamada inapelable.

¿Algún comentario sobre la pertinencia o la utilidad de las actividades?




domingo, 17 de agosto de 2008

"Que no murió. Le mataron"


Tres poemas hasta ahora inéditos que Gabriel Celaya dedicó a la muerte de García Lorca. Publicados por el Patronato Cultural García Lorca, han sido leídos hoy en la localidad granadina de Alfacar, para rendir homenaje al poeta en el lugar en el que fue fusilado un 17 de agosto, hace 72 años.


ELEGÍA DEL MUERTO JUVENIL


Has muerto. Y todavía te envolvías
en un aire tembloroso de promesa y sonrisa.
Has muerto. Y todavía tu risa
era un torrente de vida no vivida.

¡Oh corazón, que ligero flotaba
como un niño adormecido
sobre el agua cambiante del momento!

¡Oh corazón, nunca hastiado,
no cargado de dolores y experiencia,
no maduro ya de muerte preparado!

¡Oh corazón, cada día nuevo
como la maravilla de la vida rubia que,
imprevista nace con un rumor de frondas
y carreras y persigue y burla,
escapa y vuelve, y ríe, y tiembla!

Has muerto. Y todavía brillaba en tus ojos
la sorpresa de vivir, de tener un nombre,
un cuerpo, un tiempo, un amor no agotado
para esta variedad de días claros.

Has muerto. Has muerto compañero
y hoy todavía te veo aturdido,
preguntando inocente si es cierto.

Gabriel Celaya. Zaragoza, 1938.

MEMORIA DE FEDERICO

I

Que no murió. Le mataron
Contra la cal de una tapia luminosa
me lo dejaron clavado.
-"Por vuestros padres- decía-.
Y lo dejaron clavado
diez pólvoras asombradas
y una bruta voz de mando.
¡Decidme cómo, decidme,
puede ocurrir tal espanto!
¡Ay, hombres sin nombre y madre!
¡Ay, sal seca y hueso amargo!
Diez bocas estupefactas
y un hombre que estaba al mando.
Nada más ni nada menos.
Sólo un vacío sin llanto.
Y esta rabia que me grita
que no murió; le mataron.

II

¡Ay, Federico García,
quién lo podía decir!
¡Ay, Federico García,
muera la guardia civil!
Lo que en otros no envidiaban
ya lo envidiaban en ti.
Un sepulcro con tu nombre
y una unidad de raíz.
La sangre que se me agolpa
quiere ahora hablar por ti.
Toda la pena de España,
todo este pus de raíz,
y más allá de mi mismo,
el pueblo llora por ti.
¡Ay, Federico García,
muera la guardia civil!

Gabriel Celaya. 1949

RECUERDO A FEDERICO

Recuerdo a Federico,
su corazón que flota como ese niño ahogado
en las aguas desiertas por una tarde lenta,
su corazón sin aire
para el vuelo que, loco, su amor le prometía.

Recuerdo a Federico,
sus mentiras que siempre prefería a las verdades,
sus exageraciones fieramente evidentes,
sus fábulas, su risa
que ponía las cosas en su punto exacto.

Recuerdo a Federico,
su abundancia, su amor que derramaba
generoso, en mil cosas, palabras, animales, niños,
amigos cualesquiera,
relámpagos parados de su pesada noche.

Recuerdo a Federico,
recuerdo que en él pesan ya diez años de tierra,
recuerdo que ha quedado con un boquete seco,
nadie sabe por qué, y eso es lo más terrible,
en un lugar cualquiera, un día que no nombro.

Gabriel Celaya. San Sebastián. 3 de julio de 1947

miércoles, 6 de agosto de 2008

Agosto







AGOSTO

Agosto.
Contraponientes
de melocotón y azúcar,
y el sol dentro de la tarde,
como el hueso en una fruta.

La panocha guarda intacta
su risa amarilla y dura,

Agosto.
Los niños comen
pan moreno y rica luna.


Las imágenes son de:


lunes, 12 de noviembre de 2007

Ocres, oros, amarillos, tostados...

Los colores del otoño y las extraordinarias fotografías de Micheo que he encontrado en el Flickr me han inspirado esta propuesta para desvelar y alentar en los alumnos la competencia literaria.

¡Me gustaría tanto saber si ha sido útil a alguien!